La princesa de la tristeza cuento

 Era sé una vez una princesa que su reino era la tristeza


Lloraba muy amenudo siempre con mucha calma y paz; lágrimas siempre calientes con las que se lavaba la cara. Así los ojos de la princesa podían ver todo lo que veían siempre con tristeza. Pero con una tristeza que no pesa, que acompaña que ayuda que la hace ser comprensiva y paciente.


Sus días los pasaba caminando a la orilla de los ríos y en ocasiones viajaba al mar y caminaba por la playa. Le gustaba la lluvia y no la importaba mojarse y el cielo la encantaba por darle color al agua.


Cuando hacía calor se bañaba en el río y lloraba triste por qué el agua del río no puede acabar entre sus dedos y su pecho, lo que a ella le gustaría. La princesa de la tristeza ama el agua y la gustaría no ser de carne y hueso y estar cubierta de piel, si no ser de agua.


Nadie la entendia de otros reinos y reinaba la soledad en el suyo.


Un día se encontró el hada de la alegría en el pozo de los deseos después de un largo paseo conociendo un río nuevo. El hada la pregunto: -tú qué deseas con más fuerza? Y la princesa dijo: - ser de agua y fundirme con la lluvia mientras lloro totalmente liberada. El hada la dijo que el pozo de los deseos hacia magia, solo si ella se reía con el hada de la alegría. Enseguida a la princesa se le escapó una risa después de tanto llorar día a día y solo encontrar tristeza y soledad en su reino.


Entonces su deseo se cumplió. Empezó a llover, empezó a llorar y a convertirse en agua de colores de piedras preciosas y estrellas y colores de la galaxia. Y ya entera hecha de agua se deslizó por el pozo y por el borde en la tierra.


El hada lloro por la princesa y pronto sonrió, sabiendo que había cumplido su deseo.


Al borde de la piedra del pozo crecian flores que hacían llorar y reír 


Y cuando alguien reía con el hada sus deseos se cumplían. Así fue olvidándose de la princesa hasta que un día vino una niña que un día lloro abrazada a la princesa y lloro una pena muy grande y le pidió volver a verla. Entonces la niña se echó una risa y apareció la princesa de la tristeza sentada  en el pozo de carne y hueso y con su mejor sonrisa de felicidad. No sé acordaba de la niña y al verla y recordarla se puso a llorar porque la cogió cariño y con su tristeza la olvidó. Esa niña la entendía. La niña le preguntó porque lloraba y la princesa recordó que cumplió su deseo de ser de agua y que volvía a ser de carne y hueso y estar cubierta de piel. Había sido muy feliz siendo agua del pozo que cumple de deseos y siempre allí el hada de la alegría con su risa. No quería volver a estar sola. La niña la prometió que no la abandonaría siempre y cuando volvieron a reír al pozo y a cumplir sus deseos.

El reino de la tristeza fue cambiando y llenadose de alegría. La princesa seguía llorando y la niña aveces con ella con canciones o cuentos que eran un poco tristes.


La princesa empezó a llorar también de felicidad y le pasó el trono al hada de la alegría. Así el reino cambio a ser el reino de la alegría 



Fin




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