La princesa de la tristeza cuento
Era sé una vez una princesa que su reino era la tristeza Lloraba muy amenudo siempre con mucha calma y paz; lágrimas siempre calientes con las que se lavaba la cara. Así los ojos de la princesa podían ver todo lo que veían siempre con tristeza. Pero con una tristeza que no pesa, que acompaña que ayuda que la hace ser comprensiva y paciente. Sus días los pasaba caminando a la orilla de los ríos y en ocasiones viajaba al mar y caminaba por la playa. Le gustaba la lluvia y no la importaba mojarse y el cielo la encantaba por darle color al agua. Cuando hacía calor se bañaba en el río y lloraba triste por qué el agua del río no puede acabar entre sus dedos y su pecho, lo que a ella le gustaría. La princesa de la tristeza ama el agua y la gustaría no ser de carne y hueso y estar cubierta de piel, si no ser de agua. Nadie la entendia de otros reinos y reinaba la soledad en el suyo. Un día se encontró el hada de la alegría en el pozo de los deseos después de un largo paseo conociendo ...