Diario Cuento de octubre
Camino de Octubre
23 de octubre 2025
Quiero este camino, el de ahora, el de hoy.
Hoy es sendero.
Ahora hay un banco, un árbol, y yo descanso.
Es octubre, y aunque solo cosecho
mucha desidia y desdicha,
también recojo un poco de poesía.
Recojo versos en el viento de cambio,
con colores nuevos.
Recojo el frescor después
y durante algunas lluvias
que limpian el cristal de mi corazón
y de mi mirada.
Ahora he de seguir.
Quiero este camino en el que vivo
y la suerte de su paisaje.
Quiero y amo el tiempo;
el camino es largo,
los pasos incontables,
y los pájaros siguen cantando y volando,
aunque venga el frío y las tormentas.
La calle, mi sendero, me gusta.
Me gusta tener dirección,
poder caminar entre el paisaje de la vida,
la mía, la de ahora.
Me gusta el sendero de hoy.
Mañana me espera más camino
y gastaré más mis zapatos nuevos.
Ahora debo marchar.
Nos vemos por la belleza del mundo,
por su arte y la eternidad,
el tiempo.
A veces hay lluvia de estrellas fugaces
que cumplen instantes
que se graban para siempre.
Como semillas, crecen en mi mundo,
que voy viendo
como un jardín.
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24 de octubre 2025
Hoy mi jardín está lleno de agua.
Hace un sol caluroso y todo brilla.
De las casas cuelgan plantas, algunas con flores;
en el suelo hay muchos rosales y amapolas.
Recuerdo ser ese rosal fuerte, con espinas y lleno de pétalos.
Ahora siento ser una de esas amapolas…
una increíblemente fuerte,
que su tallo no perece ante el viento ni el frío,
sólo aguanta y baila entre trigales,
entre alfalfa morada y amarilla.
Hoy las rosas pueden olerse por todos los rincones.
Hoy mi camino son calles por las que a veces cierro los ojos
y creo caminar en ellas como jardines.
Y hay muchas flores mágicas:
como pendientes de la reina,
bolsitas de hadas,
y muchas margaritas en paredes y rincones grises de la ciudad,
que imagino como un mágico jardín.
Hoy con tanta agua y sol crecerán flores nuevas,
quizá madreselvas;
que me recuerden los buenos olores de la infancia.
Quizá venga alguna mariposa de otoño,
con alas de hoja seca,
y vuele entre los árboles y las flores.
Con poesía escribiré y dibujaré mi camino y mi paisaje,
un destino lleno de color, luz, vida, paz y armonía.
Hoy soy amapola.
Con el tiempo también volveré a ser rosa.
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25 de octubre 2025
Hoy ya es tarde noche, y me encuentro con la libreta.
Adivinaba que hoy llovía, y ha empezado hace poco.
Hoy no encuentro mis zapatos nuevos
y me he pasado el día sentada, leyendo, con música…
sin poder andar hacia ninguna parte.
El tiempo que pasa y su quietud también enseñan,
también alivian,
también tienen sabor a camino.
A un punto del camino donde hay un reloj,
donde el corazón se acompasa en sus latidos al segundero.
Hoy veo juncos de río que se balancean con el viento y la lluvia;
hoy también quiero ser junco entre aguas dulces,
entre libélulas y zapateros,
entre sombras y humedad.
Entre recuerdos de verano…
entre saltos al río, entre pescadores y perros que se dan su baño matutino.
Junco de tallo alto, que brota espeso y acaba como pelusas de cristal.
Junco que vio la primavera y el verano de cerca,
y hoy con las primeras lluvias y frío de otoño
recuerda, nostálgico y feliz, su momento de floración y vida.
Hoy llueve, y yo sin zapatos.
Caminaré descalza hasta la puertita de mi casa,
y con las llaves regaladas por las hadas,
refugiaré mi cuerpo y mi corazón
en la casita de invierno,
entre frío y gotas que emborronan las letras de hoy.
Con la valentía necesaria para que mis pies me lleven a casa,
otro día más que celebrar,
y el sueño de mañana.
Porque hay un mañana.
Yo encontraré mis zapatos nuevos.
Hoy llueve; en mi río… en mi jardín.
Hoy llueve en mi sueño.
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